Si tuviéramos cámaras en las aulas, las únicas conclusiones a las que llegarían, vieran lo que vieran, serían que nosotros no hacemos bien nuestro trabajo. Para lo único que las utilizarían sería para fiscalizar nuestro trabajo.
No es falta de medios ni de información, es falta de voluntad.
Ya, eso es cierto; y aun diría más, eso es muy cierto. Una cámara en clase es tener cada movimiento y cada palabra sometida a examen.
Yo quisiera una cámara más que nada porque, cuando reflexiono sobre lo que ha pasado en mi clase, me asalta cierta sensación de surrealismo, y llego a preguntarme si ya he sufrido el colapso nervioso y estoy empezando a imaginarme cosas.
Definitivo, si el año que viene es así, me salgo.