En concreto, recoge la resolución, les llamó "maleducados, indisciplinados, analfabetos, incultos, deficientes, disléxicos y disgráficos", entre otros improperios.
En el mencionado encuentro habló además de "lo tercermundistas que eran, de las malas condiciones que existen en los centros educativos y lo bien que estaban en épocas de Franco".
Maledudados, indisciplinados, analfabetos e incultos, haberlos, haylos. No son improperios, es lo que hay.
Deficientes en educación, discipilina, etc, también.
La dislexia es una patología. No sé si sus alumnos lo son o no, pero supongo que se refiere a que confunden las letras al escribir, lo que también suele ser frecuente.
La disgrafía no sé lo que es, en mi diccionario no viene, maestro.
Tercermundista. Perteneciente o relativo al tercer mundo.
Tercermundismo. Condición de tercermundista.
Aquí la RAE, vigésima primera edición, se luce, pero estimo que el significado coloquial que se le da a esta palabra, aunque no políticamente correcto, se puede aplicar a muchos alumnos.
"De las malas condiciones que existen en los centros educativos y lo bien que estaban en épocas de Franco" es una apreciación, con la que se puede o no estar de acuerdo, pero no debería ser objeto de sanción. ¿Hasta aquí llega la ley de memoria histórica?
La Sección Segunda suprime parte del relato de hechos probados de la sentencia apelada, que recogía, entre otras cosas, que posteriormente la profesora también dijo a algunos alumnos que eran "gilipollas" o que "no iban a ser nada en la vida".
Deduzco que entonces no la han condenado por decir que eran "gilipollas", ya que esa parte se ha suprimido del relato. El titular sería engañoso, aunque como servidor es un tanto gilipollas en temas jurídicos, cualquiera sabe.
Me gustaría que los padres reflexionaran sobre qué hay de verdad en las manifestaciones de la condenada, que si sus hijos realmente son unos analfabetos, incultos, maleducados, etc., puede que pasen a ser carne de cañón con un negro futuro, que piensen que sus hijos puede que usen palabrotas en su vida cotidiana, incluso en el instituto, incluso diciéndoselas a los profesores, incluso con la sóla consecuencia de una amonestación verbal. En estas condiciones puede que esa profesora sufra o vea sufrir a compañeros faltas de respeto continuas, y que no pueda más.
Por mi parte, absuelvo a la acusada. No conozco todas las circunstancias, pero estoy harto de victimismo (pre-)adolescente. ¿Hay alguna colecta para contribuir a esa multa de 105 euros?