Nuestra entrañable Inquisición ya se dio cuenta de las indudables ventajas que procuraba la “externalización” de servicios para la mayor eficiencia de su gestión. Para eso creó la figura de los familiares de la Inquisición, laicos que colaboraban en la labor de delación a cambio de protección, privilegios y eventuales emolumentos.
Ahora nuestra no menos entrañable Junta, siempre atenta a la recuperación de nuestro patrimonio cultural y memoria histórica, ha apostado por retomar las estrategias que tan bien funcionaron en el pasado. Para ello creó, en primer lugar (Decreto 435/2008), ese “pequeño monstruo” institucional que es la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa (de nombre artístico Agaeve).
Digo “pequeño monstruo”, primero, porque aún es una Agencia Administrativa pura, cuyos responsables son funcionarios de carrera, aunque pronto -Griñán mediante- podrá deslizarse por la imprecisa senda de las emergentes Agencias Públicas Empresariales; segundo, porque su RPT aún es discreta (22 puestos fijos de funcionarios y laborales) y su presupuesto todavía relativamente limitado para lo que se despacha (unos 5 millones de euros al año, más o menos como el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo o su parienta en la Universidad (con la que supongo que en un futuro cercano acabará por fusionarse), apenas un 12 % de entidades como el imprescindible Instituto Andaluz de la Juventud y ni siquiera un 0.7 % del presupuesto del gigantesco “Ente Público Andaluz de Infraestructuras y Servicios Educativos” (ahí es donde está realmente el negocio)). Por ello aún no debe suscitar grandes ambiciones entre los magnates de la pseudoadministración. Pero demos tiempo al tiempo.
Pequeña, pero coqueta, la recién nacida Agaeve, aparte de repartir licitaciones, vinculadas a las famosas pruebas de diagnóstico -el humus al que se ha agarrado para enraizar-, se ha puesto con rapidez a la tarea de reclutar “familiares”. Entre ellos podemos dejar para otro día las “redes colaboradoras de asesoramiento”, pero desde ya deberíamos empezar a mirar todos con lupa la “red de evaluadores y (por supuesto) evaluadoras” cuya creación aparece como uno de los objetivos prioritarios de la Agaeve en su plan estratégico del 2009-2012.
http://www.juntadeandalucia.es/boja/boletines/2010/104/d/updf/d20.pdf Ante todo, no se nos olvide que, según la LEA, (Arts. 155, 157) es la Agaeve quien decide en última instancia cuáles son los criterios que definen en qué consiste nuestro trabajo, si éste está bien o mal hecho y cuánto cobraremos por ello (aunque sospecho que contamos con la garantía constitucional de que cobraremos poco). Sólo por eso, bueno es seguirle la pista.
El ROC ha levantado, con razón, olas de indignación ante la proliferación de comisariados políticos como el oscuro Departamento de Formación, Evaluación e Innovación Educativa. Pero no podemos olvidar quién manda en el fondo. Si se consultan los Artículos 28.2, 97.1 u 87.2.m, resulta claro que la “autoevaluación” (en neolingua “evaluación que te hace otro” (profesores de griego, abstenéos)) que elabora el famoso Departamento sólo supone en realidad un desarrollo de las directrices impartidas desde la Agaeve, con la que se exige plena colaboración.
Ya antes de que se aprobara el ROC en julio, la Orden de 5 de mayo que publicaba el “Plan Plurianual de Evaluación General del Sistema Educativo Andaluz para el período 2009-2012” había comenzado a mencionar estas oscuras redes entre los “agentes” destinados a realizar tan importante labor doctrinal que nos afecta directamente en el ejercicio de nuestra profesión. Personalmente, es la primera noticia que tuve de ellas.
La pregunta es: ¿para hacer eso no estaba precisamente la Inspección Educativa? Sí y no. Cuando se nos dice quién conforma esa red de evaluadores que aparentemente es preciso crear se nos dice (apartado 2.7.4) que la forman: “Inspectoras e Inspectores de Educación y otros perfiles profesionales con acreditación otorgada por la AGAEVE u organismos análogos.” Así que volvemos a la exitosa política de mezclar churras y merinas.
¿Cómo se consigue esa fantástica acreditación? “mediante convocatorias anuales de cursos para la acreditación en colaboración con la Consejería de Justicia y Administración Pública, el Instituto Andaluz de Tecnología y los Centros del Profesorado” (ap. 2.2.3).
Si queremos más información hay que ir a la reciente y flamante página web de la Agaeve (hace unos días funcionaba y hoy me vuelve a reenviar a la “madre” en la Consejería de Educación, pero lo mismo da). Allí se nos dan los siguientes apuntes (siento citar textos tan amplios pero no tienen desperdicio y no estoy seguro de que la página no vuelva a moverse):
http://www.juntadeandalucia.es/educacion/agaeve/web/agaeve/redes-evaluadoras "
Comisiones evaluadorasLas acciones evaluadoras y de acreditación se realizarán por comisiones evaluadoras de las que formarán parte distintos perfiles profesionales con credenciales otorgadas por la AGAEVE u organismos análogos para tal efecto.
Las comisiones de evaluación estarán constituidas por tres personas: una presidencia y dos vocalías. Cuando la actividad evaluadora se realice sobre un centro docente o servicio educativo, la presidencia será desempeñada por un Inspector o Inspectora de Educación.
La comisión de evaluación culminará su trabajo, tras la visita al centro docente o servicio educativo emitiendo un informe-propuesta avalado con argumentos científicos y técnicos que permitan a la AGAEVE valorar la información contrastada para emitir la correspondiente resolución.
Los informes de evaluación habrán de ser claros, precisos, rigurosos e inteligibles. Deberán expresar su alcance y limitaciones, el grado de certidumbre que acerca de sus contenidos posean los informantes, las técnicas y procedimientos utilizados para su elaboración, haciendo constar en todo caso que se ha seguido el trámite de audiencia correspondiente.
Criterios de selección1. Funcionarios y funcionarias pertenecientes a los distintos cuerpos docentes de la enseñanza no universitaria, personal laboral o funcionario de administración y servicios con experiencia en educación que hayan expresado su deseo de formar parte de las comisiones de evaluación contestando en plazo a las convocatorias públicas realizadas a tal efecto por la AGAEVE.
2. Trayectoria profesional adecuada a sus funciones, que debe estar caracterizada por su relevancia en la supervisión o dirección de centros, la docencia e investigación.
3. Formación y experiencia en evaluación de centros, conforme a sistemas de gestión de calidad basados en el modelo EFQM [nota mía: European Foundation for Qualitiy Management. O sea, gestión de Calidad (léase cantidad)].
4. Experiencia contrastada en evaluación de desempeños profesionales, en especial en evaluación curricular del profesorado.
5. Disponibilidad para participar con eficacia en los trabajos de las comisiones.
6. Pluralidad de ámbitos profesionales, especialidades curriculares.
7. Equilibrio territorial y de género.
Procedimiento de selección1. La AGAEVE realizará convocatorias públicas, a través de su página Web, en las que se solicitarán personas expertas que de forma voluntaria deseen formar parte de la Red de evaluadoras y evaluadores de la Agencia.
2. Los datos de los formularios recibidos se organizarán en listas de expertos de los siguientes ámbitos de evaluación: docencia, orientación, formación, inspección, PAS, administración educativa y dirección.
3. La Comisión Técnica de Evaluación y Certificación emitirá un informe de idoneidad de las distintas solicitudes presentadas conforme a los criterios establecidos en el punto anterior. Para contrastar la información podrá recabar información a otros organismos e instituciones.
4. Si en algún ámbito el número de personas expertas fuera excesivo, se ordenará esta lista priorizando los criterios de género y equilibrio territorial entre las diferentes provincias.
AcreditaciónLa Dirección General de la AGAEVE emitirá un certificado que acredite como evaluador o evaluadora de la Agencia, indicando su tiempo de validez, a las personas expertas seleccionadas que cumplan los siguientes requisitos:
a) Para la evaluación de centros docentes, servicios educativos y la administración educativa
1. Certificación de competencias para la evaluación según estándares EFQM Certificación del Instituto Andaluz de Innovación y Tecnología (IAT) de haber superado con aprovechamiento los cursos de formación (nivel básico y avanzado) que los habilita para realizar evaluaciones de la gestión de centros y servicios conforme a los estándares del Club de Evaluadores y Evaluadoras del Centro Andaluz para la Excelencia en la Gestión Certificación de otras organizaciones análogas autonómicas, nacionales o internacionales que acrediten poseer la capacitación necesaria para la evaluación de la gestión de centros y servicios conforme al modelo EFQM.
2. Suscripción del compromiso de cumplimiento del Código Ético y de los procedimientos de evaluación para la acreditación establecidos para cada ámbito por la AGAEVE.
b) Para la evaluación de desempeños profesionales docentes y directivos
1. Suscripción del compromiso de cumplimiento del Código Ético y de los procedimientos de evaluación para la acreditación establecidos para cada ámbito por la AGAEVE."
A uno le puede gustar más o menos el trabajo que hace la Inspección Educativa o el perfil de la gente que se aviene, en las circunstancias presentes, a hacer un trabajo que bajo presupuestos y normativas razonables es enormemente digno y útil (y no lo digo con ninguna sorna). Pero nos guste más o menos, en la medida en que el Inspector es Funcionario de Carrera que ha accedido por oposiciones leales (e insisto “en la medida”: pensemos en inspectores accidentales en comisiones de servicio, etc.) es un compañero en la Función Pública; parte, como nosotros, de un sistema legítimo y legalmente controlado. Lo que nos quieren echar encima es una indeterminada caterva de “expertos” con el único baremo de la lealtad y un cursito: son familiares de la nueva inquisición. Me pregunto qué piensa Adide de esa nueva realidad con la que la Inspección habrá de colaborar por fuerza. He buscado en sus páginas y no he encontrado ninguna declaración al respecto.
Por nuestra parte y por lo que nos va en ello, más nos vale estar atentos.