Sólo el 24 % de los españoles cursa o ha cursado formación profesional, nada menos que la mitad de la media de la Unión Europea. Sería curioso ver cómo encaja el creciente número de
ninis en esta oquedad estadística.
Pero ¿es posible un porcentaje más alto cuando realizar estudios de FP constituye un laberinto para buena parte de sus destinatarios, que deben hacer cuatro años de ESO antes de poder matricularse en un grado medio? Muchos de estos chicos, mayores de edad tras estar dando tumbos en la obligatoria, prefieren ponerse a trabajar directamente y que sea lo que Dios -y el ladrillo- quieran. ¿Es posible alcanzar un porcentaje más alto de matriculados cuando la formación profesional todavía lleva cierto estigma de ser una
carrera para torpes, entre otras cosas porque en los institutos encuadramos para esta opción a los peores alumnos?
Ya escribí en alguna ocasión que el diseño de la FP actual fue perpetrado por un grupo de pedagogos que, en el fondo, consideraban esta opción como una salida indigna, en nada comparable al paraíso universitario sesentero donde ellos aprendieron a
jugar a las revoluciones. La reforma de la formación profesional es la auténtica clave de la recuperación de la enseñanza secundaria en España. Una FP dignificada, exigente con sus receptores mas con un plan de estudios realista; una FP a la que pueda accederse directamente en el segundo ciclo de la ESO separando a quienes quieren prolongar sus estudios de enseñanza media de quienes legítimamente quieren aprender un oficio y ponerse a trabajar cuanto antes.
http://www.abc.es/20111001/sociedad/abcp-espanoles-europeos-menos-optan-20111001.html