Bienvenido(a), Visitante. Por favor, identifícate o regístrate.
¿Perdiste tu email de activación?
 
Foros APIA
Noticias: Contra el ROC. ¡Entre todos podemos!
Los que negaron la crisis nos bajan el sueldo. NO TE CONFORMES.

Importante: Las opiniones vertidas en este foro son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente las de APIA

Páginas: [1]
  Imprimir  
Autor Tema: Una de Escuela Espacio de Paz y Plan de Convivencia  (Leído 139 veces)
Castúo
*
Mensajes: 248



« en: 30 de Octubre de 2011, 13:06:02 »

http://profesorcuyami.blogspot.com/2011/03/el-campo.html


Profesora: Hombre, Manuel... ¡Tú por aquí! ¿Qué ha pasado?
Alumno: [Gruñido de desaprobación].
Profesora: La última vez que hablamos me dijiste que intentarías que no volviéramos a vernos. ¿Te acuerdas de eso?
Alumno: [Gruñido de desaprobación].
Profesora: ¿Qué ha pasado?
Alumno: [Gruñido de desaprobación].
Profesora: Por favor... Si no me dices qué ha pasado... No podré ayudarte.
Alumno: Es que el gilipollas ese...
Profesora: Manuel, ya sabes que delante de mí no puedes insultar a otro profesor. Al que tú llamas “gilipollas”, es mi compañero. Venga, cuéntame qué ha pasado.
Alumno: Es que el gilipollas ese me ha echado... ¡Y yo no he hecho ni ostia! Yo estaba tan tranquilo, se ha rallado, y me ha empezado a decir cosas. Yo le he dicho que me dejara y me ha echado. ¡Es que es es gilipollas! ¡Es gilipollas!
Profesora: El profesor trata de enseñarte a comportarte, por tu bien.
Alumno: [Gruñuido de desaprobación, mientras trocea un cuaderno].

P: Tú has pensado... que algún día... Todo esto acabará. Saldrás del instituto y tendrás que dedicarte a algo. ¿Sabes qué será de ti sin el graduado?
A: ¿Para qué quiero yo el graduado ese? Ya se lo pueden meter por el culo los maestros. Yo voy al campo, con mi viejo, y en una mañana gano dinero para salir un mes. Y si no, trapicheando un poco, gano más en un semana que tú en un mes.
P: Ya, pero tú sabes que la gente que trapichea acaba en la cárcel. Y el campo... ¿Quieres pasar toda tu vida en el campo?
A: ¡Claro! El campo... En el campo no tengo que aguantar a los maestros todo el día dando por culo. Cuando voy al campo me pongo mi flamenquito to guapo y me fumo algo. Y no tengo que estar como los tontos esos, haciendo lo que dice el maestro todo el día. Solo les falta chuparle el culo.
P: Si lo dices por tus compañeros... Algún día ellos ganarán más dinero que tú y quizá pienses diferente entonces, ¿no te parece?
A: Estudiar no sirve para nada. ¿Para qué si tengo el campo? A mí no me gusta estudiar. Y leer y todas esas mierdas, ¿para qué sirve? Con lo bien que estoy yo en el campo, con los litros, escuchando flamenquito [y se pone a cantar].
P: Por favor, Manuel. Aquí no puedes cantar. Se supone que estás castigado.
A: ¿Y quién eres tú para castigarme? A mí solo me castiga mi vieja, pero ella nunca me castiga porque sabe que no sirve para nada. [Y sigue cantando]. ¿A ti no te gusta cantar? A los maestros nunca les gusta cantar.
P: A mí me gusta mucho cantar. Pero para todo hay un momento. Hay un momento para cantar y hay momentos para trabajar. Y al instituto no se viene a cantar.
A: ¿Y por qué no?
P: Pues porque si todos viniéramos al instituto a cantar, como tú, ¿cómo iría el país?
A: ¿Y eso qué importa?
P: A ti no te importa todavía, pero algún día te importará. Seguro que querrás tener una familia, comprar una casa...
A: Maestra, ¿tú tienes moto?
P: No.
A: ¿Qué moto tienes?
P: Te he dicho que no tengo moto.
A: Ah, es verdad. Los maestros nunca tenéis moto.

P: Manuel, yo tenía un amigo que era como tú, cuando tenía tu edad.
A: ¿Y se la calzó?
P: ¿A qué te refieres?
A: Maestra, ya sabes, que si tú y él... [y hace un gesto aclaratorio].
P: No, claro que no. Porque a mi amigo no le preocupaba su futuro y a mí no me gustaban los chicos que no estudian.
A: ¿Entonces no se la calzó?
P: No, Manuel. Te he dicho que no.
A: ¿Tu amigo era marica?
P: ¿Y eso qué tiene que ver?
A: Seguro que era marica.
P: No, no lo era... De todas formas, no deberías llamar a los homosexuales “marica”, porque eso es ofensivo.
A: Maestra, ¿te puedo preguntar una cosa?
P: Escúchame primero. Quiero hablarte de mi amigo. Él tampoco estudiaba, pasaba de todo y ahora... ¿Sabes lo que ha sido de él?
A: ¡No me ralles!
P: Manuel, tienes que saber lo que va a pasarte si no te tomas las cosas un poco más en serio.
A: ¡Que no me ralles, coño!
P: No te estoy rallando, solo trato de ayudarte.
A: ¿Ayudarme? ¡Vete al carajo! Tú solo quieres comerme la cabeza, como los otros maestros, para que te haga caso. Pero... ¿sabes qué? Yo no le hago caso a nadie. Yo nunca hago caso. Y menos cuando alguien me quiere comer la cabeza, ¿sabes? [Se levanta y tira la mesa de un empujón].
P: Manuel... En ningún momento te he hablado mal. ¿Te parece justo que tú me trates así a mí?
A: Ira... Ahora ve a mis viejos y les dirás que me he portado mal y todo eso. Anda y vete a cagar, que si tu novio no te hace lo que te tiene que hacer, yo no tengo la culpa. ¡Será mierda la tía!
En línea
Tannhäuser
Moderador
*****
Mensajes: 1835


« Respuesta #1 en: 30 de Octubre de 2011, 18:41:31 »


Lo estremecedor del asunto es que la historia es verosímil, en la forma y el tono. Conozco Manueles como éste, que se cagan en todo, les da igual todo, saben que tiene la sartén cogida por el mango. La profesora, sin autoridad alguna, con el riesgo de que la agredan físicamente (pues estos hijoputas son impermeables a las cantinelas de la "igualdad" con que se les ha rociado en vano desde pequeños), le suelta las cuatro vaciedades de siempre.

Manuel será expulsado un par de semanas. Un mes, como mucho. Y volverá, siempre vuelven.

En línea
Páginas: [1]
  Imprimir  
 
Ir a:  

Powered by SMF 1.1.11 | SMF © 2006, Simple Machines LLC
XHTML | CSS | Aero79 design by Bloc